El sello de Polícrates

Durante estas breves vacaciones, l@s alumn@s de 1º de Bachillerato habéis tenido el placer de enfrentaros a un texto con aoristos y todo vosotr@s sol@s. Mañana veremos cómo os ha salido…pero un texto no es un texto y ya está. Hemos visto a lo largo del curso – que está a punto de acabar y aún nos quedan muchas cosas que dar -, que un texto griego es mucho más que un texto que nos cuenta una historia: es el medio de que disponemos para conocer a aquellos que hicieron posible que seamos como somos, es la herramienta que nos aproxima a LO GRIEGO y todo lo que ese sintagma supone; nos aproxima a una filosofía, a una cosmogonía, a una teogonía, en definitiva, a todo un escaparate de pensamientos, sensaciones y creencias que configuraron el mundo griego en la Antigüedad tal y como lo conocemos hoy gracias, precisamente, a textos como el que habéis traducido estas vacaciones: EL SELLO DE POLÍCRATES.
En primer lugar, debéis saber que el texto es una adaptación del relato que encontramos en Heródoto, L. III, 39 ss. Heródoto, – conservemos el acento en la transcripción,por favor, gracias – considerado por muchos como el padre de la historiografía moderna – me ahorraré mi opinión al respecto de semejante afirmación que, según parece, aparece por primera vez en los escritos de Cicerón – escribió una obra monumental, en dialecto jonio, de nueve libros – muy probablemente esta división la realizó algún editor alejandrino del s. III o II a.C. – bajo el título “Historias” y cada uno de estos libros recibió el nombre de una Musa. El tema en torno al cual se articulan todos los libros es el conflicto de la Guerras Médicas que, aunque ya lo sabéis porque hemos hablado de ellas en clase, son las que enfrentaron a Griegos con Persas a principios del s. V a.C., pero lo verdaderamente importante de esta obra no es cómo se narra este conflicto sino, más bien, los detalles descriptivos que proporciona Heródoto de las zonas que se vieron envueltas de una manera u otra en el conflicto. Si queréis más detalles sobre Heródoto y su obra, haced click.

En segundo lugar, cabría saber quién era Polícrates. Pues bien, Polícrates fue un tirano de la Isla de Samos que podéis ver pintada de rosa en el siguiente mapa:

Se cree que nació aproximadamente hacia el año 570 a.C. y no se tiene certeza de cuándo murió. Lo que sí se sabe es que Pitágoras fue contemporáneo de este tirano y que fundó su primera escuela filosófica durante la tiranía del mismo, sin embargo, Pitágoras acabó huyendo de la tiranía de Pisístrato hacia Crotona ahacia el año 525 a.C. aproximadamente. ¿Acaso fue Polícrates un mal tirano? Pensemos en cómo “subió al poder”: tras un período de confusión en Samos Polícrates organizó un golpe de estado – recordad que siempre os digo que, generalmente, un período de confusión viene seguido de un golpe de estado – junto con sus dos hermanos, Pantagnosto y Silosonte y todos aquellos ciudadanos que pudieron levantarse en armas. Una vez en el poder, asesinó a uno de sus dos hermanos y desterró al otro. Os podéis imaginar qué personaje era aunque, bien es cierto que, al parecer, no cambió la constitución del Estado para conferirse más poderes.
Lo que nos interesa para el texto es que, sea como fuere, alcanzó una fama y fortunas enormes, tan es así que, según cuenta Heródoto, Amasis, faraón de Egipto durante la época de Polícrates, le recomendó que, con tal de no provocar a los Dioses envidia – sí, lo que hemos hablado en clases acerca de φθονός – se deshiciera de algún objeto de valor que tuviera en gran estima. Polícrates siguió el consejo de Amasis – esto ya os debe resultar familiar porque es lo que, en teoría, habéis traducido – y arrojó al mar un sello.
Un buen día, Polícrates recibió a un pescador que le ofrendaba un gran pez. El tirano lo aceptó con gusto, pero, cuando sus esclavos lo estaban cocinando, se dieron cuenta de que dentro del estómago del pez estaba el sello que Polícrates había perdido, de modo que se lo llevaron inmediatamente al tirano. Imaginad la cara de Polícrates cuando viera este anillo…y la de Amasis cuando se enteró de lo que había ocurrido; dice Heródoto que, al punto en que lo supo, deshizo todo tipo de alianzas con Polícrates por temor a los dioses, aunque, según parece, quien rompió la amistad con Amasis fue el tirano porque, obviamente esta historia sobre el sello de Polícrates que nos narra Heródoto ………………(seguid vosotr@s 🙂 )

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